NOEMI VILLAMUZA: la nobleza de lo ordinario




Noemi Villamuza: la nobleza de lo ordinario


por CasaTinta

La sencillez. El boceto y su evolución. La observación de niños y adultos en situaciones fascinantes. Las pequeñas pero trascendentales decisiones sobre una imagen. Son apartes de la charla de Noemi Villamuza en CasaTinta, además de sus intereses, reflexiones y conclusiones como ilustradora.

Para Noemi los bocetos son la puerta de entrada a la imagen. Por ello no le resta importancia a los garabatos sueltos, recalcando que en ciertas ocasiones resultan ser más dinámicos y vitales que los dibujos finales, ya que han sido creados desde la frescura del imprevisto. Fueron esos primeros trazos los que han dado paso a libros como el Abecedario, o el Libro de las Nanas.

Por ello el trabajo de Noemi termina siendo un proceso de relaciones que sucintan emociones simples y puras, traducidas casi sin filtro al papel y la figuración. 



“Sin tener agua ya estaban bajo el agua” dijo ella al referirse a unos personajes que aparecen flotando sobre un fondo blanco. Es así, que su trabajo se caracteriza por composiciones sencillas que buscan limpiar la imagen y quitar sobrecarga de información.

Foto de Diana Arbus

Sorprende que una de sus grandes influencias de la ilustradora, sea la fotógrafa estadounidense Diane Arbus, por sus retratos ácidos, y que para Noemí despierta un misterio especial llevándola a pensar en el vacío, en lo que no entiende, en la belleza de las incógnitas. Por eso sus personajes parecen siempre familiares, con expresiones traídas de sus apuntes de observadora y construidos con un proceso previo más intuitivo que metodológico, lo que la ha llevado a relacionar música con sus libros, como si fuesen bandas sonoras de la narración, o a llevar al papel esos recuerdos de las expresiones de sus hermanas cuando era niña.


Noemí también nos contó de sus técnicas; El lápiz se vuelve una herramienta noble y manejable, que le permite dar a sus imágenes su calidez característica. Aunque por otro lado el rotulador le sirve para eliminar la necesidad del virtuosismo y se convierte en una herramienta sin filtros que le permite pensar más rápido.

En sus experimentaciones ha llegado a concluir que el color llega en el momento de acentuar, aunque para Noemí, “si funciona en blanco y negro también funcionará en color” trayendo a flote el uso de las grisallas*, que fueron la base más importante de la pintura flamenca.

Noemí finaliza su charla hablando de su obra reproducida, que termina siendo el medio final por el cual las personas observan su trabajo, más allá de la imagen original. Es por ello que los soportes usados para sus dibujos finales son siempre papeles comunes, y los materiales no van más allá que lápices de grafito ordinarios.
Para ella lo mágico está en la imagen, y eso va más allá del pretexto físico y la necesidad de adquirir los materiales más finos. Al final la obra es ese constante contrapunteo de la observación entre el lector y la imagen. La nobleza se encuentra allí, y lo demás deja de ser importante.



*Una grisalla consiste en finalizar el total de la imagen en escala de grises, ya sea con grafito o pintura, con el fin de resolver problemas de contraste, gama tonal y luz. Los pintores flamencos como Jan Van Eck utilizaron la grisalla para construir sus escenas. Es decir, pintaban el cuadro dos veces; uno en escala de grises y sobre este, la pintura final en color.


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